miércoles, 19 de noviembre de 2008

LA BRIGADA PASIONARIA 1946

LOS QUE VINIERON DE FRANCIA Y LA RESISTENCIA ARMADA: Caída de la Brigada Pasionaria (1946).
Este documento fue publicado en: III Encuentro de investigador@s sobre el franquismo y la transición. Muñoz Moya editor. Sevilla, 1998. (Pp.458-467)
Valentín Andrés Gómez (Seminario de Fuentes Orales de Cantabria)


Comencemos introduciendo el tema aclarando algunos términos que fueron utilizados en su momento para tapar, ocultar o confundir. Terminada la Guerra Civil, el régimen franquista empleó muchas energías en ocultar a los españoles las actividades que su oposición política organizaba, y cuando estas fueron excesivamente evidentes, trató de deslegitimarlas asignándolas un carácter delictivo o de injerencia extranjera. Así, en la guerra dialéctica por desfigurar a los grupos de huídos primero, y, con posterioridad a las incursiones de lo maquis, gustó en calificarles de “bandoleros”; afirmando que la motivación última de sus acciones no tenía un contenido político, sino delictivo: el robo, el asesinato y el desorden. Es por ello que Franco les combatía, en defensa del orden y del bienestar social. Con posterioridad a la invasión del Valle de Arán en 1944, y durante los años en que grupos de guerrilleros españoles exiliados en Francia cruzaban la frontera, se extendió el término “Maquis” para definir a todo grupo de guerrilleros o de huídos. La aceptación y generalización del término, que ha llegado hasta nuestros días, lleva implícita la idea de ser un fenómeno importado del extranjero, algo no propio: venían a traer de nuevo la guerra civil. Secundino Serrano demostró que hubo grupos guerrilleros en los que no participó ni un sólo “maquis”, por ende lo inadecuado y confuso de esta generalización.

Insistiendo en esta idea; el origen de los grupos, que todavía en 1944, se resistían a las fuerzas de poder y control franquistas en la cornisa cantábrica, hay que buscarlo en la caída del Frente Norte, en 1937. Escaparon de las tropas “Nacionales” por miedo a la represión y permanecieron en el monte creyendo que la guerra aún no estaba perdida. Mayoritariamente provenían de zonas rurales; eran los “huidos”, los “emboscados”, “los del monte”... su objetivo era sobrevivir, para ello contaban con el conocimiento de su entorno, una red de apoyos compuesta por familiares y amigos, y la conciencia de que no tenían otra salida. Posteriormente, el estallido de la Guerra Mundial les infundió nuevos ánimos: parecía inevitable que los aliados intervinieran en España.

Cuando a fines de 1944 el PCE decidió apoyar en serio al movimiento guerrillero en España, envió al interior pequeños grupos de “maquis” y de cuadros políticos, encargados de transformar a los huidos en grupos guerrilleros[1]. Utilizamos este término, “maquis”, para designar a aquellos españoles exiliados en Francia que cruzaron la frontera para venir a luchar como guerrilleros. Tuvieron un gran peso en zonas donde no existían antecedentes de resistencia armada, como en Levante, siendo la base de nuevas agrupaciones guerrilleras. En Cantabria su peso fue menor, al organizarse la guerrilla en torno a las partidas de “huidos” existentes. Los “maquis” que se incorporaron a la Agrupación Guerrillera de Santander (A.G.S.) -que en ningún caso llegaron a superar la docena- fueron los supervivientes de grupos que tenían por destino otras zonas y que fueron descubiertos antes de alcanzar su destino. Sin embargo, no se puede pensar en la existencia de la A.G.S. sin la participación de cuadros venidos del exterior.

El origen de la A.G.S. hay que situarlo en octubre o noviembre de 1944, cuando Rafael Crespo llega a Santander, enviado por la Junta Suprema de Unión Nacional (J.S.U.N.), con la misión de encuadrar a los grupos de “huidos” dentro de Unión Nacional Española (U.N.E.). Contrasta este hecho con la inexistencia de organizaciones similares en Asturias y el País Vasco, con una mayor tradición e implantación del PCE. Es más, los comunistas cántabros dependían orgánicamente de Asturias, y el estado mayor de la agrupación guerrillera residía en Bilbao. Durante el año 1945, se intentó crear una agrupación guerrillera en Euskadi a partir de la estructura de la A.G.S.:
«EUZKADI. Apoyándonos en la Agrupación de Santander estamos extendiendonos hacia Euzkadi con el fin de desarrollar aquí bases guerrilleras. Hemos enviado desde Francia al Camarada Oria, teniente coronel de las F.F.I., uno de nuestros mejores jefes guerrilleros en Francia y a Miguel, también comandante aquí. Estos apoyándose en Santander, están comenzando a organizar los guerrilleros vascos. Desde aquí les hemos enviado varios grupos de guerrilleros en total hasta 40 hombres bien armados. Sabemos que el primero de estos grupos enlazó y otro cayó en una emboscada. Del resto aún no tenemos noticias.»[2]

Otras partidas de maquis, como fue el caso de “Brigada Pasionaria”, se destinaron a encauzar los grupos de huidos asturianos. Con unos y otros envíos se pretendía formar el denominado “Ejército del Norte”, el cual encuadraría a las agrupaciones de Santander, Asturias y, presumiblemente, Euskadi . Sin embargo, en febrero de 1946 se lamentaba la delegación del Partido en España que «no tiene más que la agrupación de Santander».[3]

La información que hemos consultado de la incursión de la Brigada Pasionaria proviene, fundamentalmente: de los partes de la Guardia Civil captados por una radio que el PCE instaló en Francia para este fin; del Libro del Coronel de la Guardia Civil Francisco Aguado; y de los testimonios orales recogidos para un proyecto de investigación sobre la Guerrilla Antifranquista en Cantabria.


1. EL LARGO VIAJE

El ambiente que se respiraba dentro de las fuerzas republicanas a principios de 1946 estaba cargado de esperanza. El futuro de Franco era incierto, la conferencia de San Francisco había censurado a los regímenes surgidos al pairo de las potencias nazi-fascistas. Sin embargo, los diversos colectivos antifranquistas no había conseguido superar sus rivalidades para aunar fuerzas en un proyecto común. El PCE apostó por las guerrillas como método para derrocar a la dictadura, a la vez que apoyaba al nuevo gobierno de Giral. En este contexto se dispuso introducir en España unos 40 guerrilleros para reforzar la guerrilla en Asturias.

A finales de enero intentaron realizar un desembarco en la costa Lastres, pero las malas condiciones del mar impidieron que se llevara a buen término la operación. En un mes consiguieron reconducir el proyecto, y el 24 de febrero se concentró en Sant Jean Pied de Port (Francia) una nueva expedición con la misma intención. La responsabilidad del grupo recayó en el gijonés Gabriel Pérez Díaz, y como segundos José Palomo Santa María y Julio Fraile. La Brigada Pasionaria fue pertrechada con abundante propaganda y con armamento hasta ahora desconocido en los montes españoles:
«Después fueron trasladados a Banca donde se les distribuyó propagandas traída de Toulouse («Unidad», «Lucha» y «Nuestra Bandera»), cuatro uniformes completos de guardias civiles, confeccionados en la capital gala, una emisora y 38 metralletas inglesas, dos fusiles ametralladores americanos, cinco revólveres, seis pistolas de diversos calibres, 58 pastillas de «tolita» (redondas), 35 cuadradas del mismo explosivo; 25 lapiceros fulminantes de retardo, para encender mecha; 54 bombas de mano; dos cajas con doce minas procedentes del Ejército alemán; dos cajas pequeñas con 20 aparatos de percusión; 400 metros de mecha; 150 cargadores para metralletas y 4.000 cartuchos, además de los 100 asignados a cada uno»[4]

La noche del 25 cruzaron la frontera española andando, en dirección a Roncesvalles. Avanzaron esquivando las poblaciones hasta llegar a Noaín, al sur de Pamplona, el último día de febrero. Sobre las 22.00 horas secuestraron dos camiones cargados de pescado que viajaban con destino a Zaragoza. Desalojaron el pescado y los guerrilleros ocuparon su sitio. Tomaron la ruta hacia Puente la Reina, Logroño, pasando Soncillo[5]. Poco después debieron abandonar los camiones, al comienzo del Puerto del Escudo, por falta de combustible. No los inutilizaron lo que les causaría grandes perjuicios como nos explicó Julio Vázquez[6], que coincidió con los maquis en Prisión Provincial de Santander:
«Cuando vinieron esos, los guerrilleros, resulta que se les terminó la gasolina en el (Puerto) Escudo, con la nevada estaba jodido. Pero uno de los choferes de los camiones tenía una lata de gasolina de reserva (una vez que se marcharon los guerrilleros), cargó y se bajó a Ontaneda. Y fue el que se chivó, el que dio parte a la Guardia Civil. Tuvieron que salir... murieron algunos, cogieron a treinta tantos presos que vinieron aquí, (a la prisión provincial de Santander) que de aquella yo todavía no había salido de la cárcel.»

Al dejar los camiones y aproximarse al puerto del Escudo se dividieron en cinco grupos, de entre 7 y 10 hombres, para poder pasar más desapercibidos. A pesar de las precauciones, la Guardia Civil ya estaba sobre aviso, el día 2 de marzo sobre las 14:00 el jefe de la 214 Comandancia de la Guardia Civil habían recibido un...
“aviso telegráfico de que habían visto un grupo armado por la parte de ARIJA (Burgos) inmediatamente ordene que saliera de REINOSA toda la fuerza y la disponible de SANTANDER marchando yo sin esperar hacia el Puerto del Escudo. En dicho Puerto establecí contacto con fuerzas de REINOSA y ARROYO las que me informaron de que fueron vistos en el Balneario donde habian estado comiendo unos hombres que al parecer llevaban ametralladoras pesadas, los cuales marcharon en direccion Ebro desconociendose...”(SIC)[7]
Se movilizó a toda la fuerza de la zona, y se estableció el puesto de mando en Ontaneda, que tras los primeros enfrentamientos pasaría a Bárcena de Pie de Concha. Se situaron fuerzas en Luena, San Pedro del Romeral y Vega de Pas, tomando todos los pasos para procurar su captura. Además, se ordenó a todas las Comandancias de la “Provincia” establecer servicios de vigilancia y seguridad. En la persecución de la Brigada Pasionaria llegaron a participar fuerzas de las comandancias de la Guardia Civil de Burgos, Santander, Bilbao y Gijón, así como algunos refuerzos de la Academia Regional de Torrelavega.

No tardó mucho tiempo en iniciarse los primeros encuentros entre la Guardia Civil y los “Maquis”. El día 3 de marzo, a las 1:25 horas, se produjo un enfrentamiento en el Valle de Luena, en donde hubo un muerto (encontrado dos días después) y cuatro detenidos, entre los cuáles se hallaba Gabriel Pérez jefe de expedición, «apresado herido». La actividad del día 4 fue mayor, al menos dos grupos fueron desmantelados: en Santa MÔ Aguayo se entregó un grupo de “bandoleros” sin resistencia; por el contrario el segundo grupo, localizado en las proximidades de Bárcena de Pie de Concha hacia las 21:30 horas, ofreció resistencia cayendo guerrilleros en el encuentro[8].

Al finalizar el día 4, el número de bajas de la Brigada Pasionaria ya alcanzaba las 23, de lo que podemos deducir que al menos tres grupos habían sido desmantelados. Es posible que escapara uno íntegro, otro quedó compuesto por 3 ó 4 maquis y el resto de los guerrilleros, que se infiltraron entre las líneas de la Guardia Civil, lo hiciesen de forma aislada. El puesto de mando de la Guardia Civil se estableció en Reinosa y se creó un “Sector” en el límite provincial entre Cantabria y Asturias, previendo que los maquis se dirigieran hacia allí.
«SANTANDER para GIJON. Jefe 142 Cda. SANTANDER a Jefe fuerzas GIJÓN. URGENTISIMO.
Misma posicion continua persecucion resto partida bandoleros perseguidos esta provincia pudieran dirigirse Asturias. El jefe 241 Cda. Ha constituido limite ambas provincias un sector cuya cabeza radica en PANES asi como fuerzas de reserva mando 2º Jefe. Comuniquelo puestos y destacamentos.»[9] (SIC)

Los días siguientes pasaron sin muchas novedades. El 5 de marzo fue capturado otro guerrillero en la sierra de Breña, cercana a Santa MÔ de Aguayo. Una fuerte nevada, caída el 8 de marzo, impedía los movimientos de la Guardia Civil, y dificultaba la supervivencia de los maquis. El día 9 se reforzaron los puestos de Pesaguero, Cabezón de Lebeña, Pido y Camaleño, todos ellos en la Liébana, la comarca más occidental de Cantabria, para impedir el paso de los guerrilleros. Ese mismo día se ordenó que se desconcentrasen las fuerzas acumuladas entre Reinosa y la Vega de Pas, al considerar que el grueso de los supervivientes ya habían abandonado esta zona. Antes que se materializase la orden, otro maquis fue detenido en Bárcena de Pie de Concha, con la cual la Guardia Civil contabilizaba 27 bajas entre heridos y muertos.

Si aceptamos que el número total de maquis era de 40, todavía quedarían 13 fuera del control policial. El día 17 ingresaron en la Prisión Provincial dos maquis más detenidos, reduciéndose los guerrilleros que aún quedaban en libertad.

1.1 La muerte de José Palomo Santa María
El día 10, la Guardia Civil divisó el primer maquis por la zona de Liébana, en los montes de Caloca y Vendejo. A partir de este momento los encuentros entre maquis y Guardia Civil se desplazaron a la zona occidental de Cantabria y a las comarcas limítrofes de Palencia y Asturias. Parece ser que los “maquis” tenían como referencia para orientarse la línea de alta tensión que había tendido la Electra de Viesgo entre la cuenca minera asturiana y la central hidroeléctrica de Urdón. Esta sería la razón, por la cual, los que sobrevivieron a los primeros encuentros con la Guardia Civil, confluyeran sobre esta zona. En estas acciones participaron vecinos del pueblo de Tresviso, por cuya intervención fue condecorado el Alcalde de dicho pueblo:
«Entre los elementos dispersos, dos de ellos hicieron aparición en términos de Tresvisos, los cuales habían asesinado a un Guardia. El alcalde de este pueblo en unión de un grupo de vecinos, colaboró eficazmente en la persecución y localización de ambos bandidos, los cuales en encuentro sostenido con la fuerza apoyada por los paisanos lograron darles muerte.»[10] (SIC)

El día 11 de marzo, sobre las 12 de la mañana, una patrulla del destacamento de Cabezón de la Sal vio a un “bandolero” al cual siguió. «Abrigo azul y mochila, con guantes... víveres y municiones» [11] (SIC). Este guerrillero, a las afueras de Bejes, se tropezó con el guardia Elías Rodríguez Fernández que venía del Barrio de la Quintana. Allí mismo, el guardia cayó muerto por los disparos que le atravesaron el corazón.
«A 21 horas ayer guardia esta Cda. Eliaz Rodriguez Fernandez destacado en Bejes resultó muerto por un bandolero el que hasta la fecha no ha sido capturado.»[12](SIC)

Un vecino del pueblo de Bejes nos describió con fue el encuentro:
«Palomo le llamaban, no sé si era nombre o apodo. Este llegó al pueblo (Bejes) y en la primera casa pidió cena: -«Que no se mueva nadie que...» Cenaba con una mano y en la otra tenía la pistola. Cenó y marchó, uno de los de la casa miró entre los cristales lo vio como marchaba, entonces arrancó y fue en busca de los guardias. Este salió hacia abajo, entonces venía un guardia del otro barrio, que venía de ver a la novia. Traía en una mano la picaya y en la otra una cesta de huevos. El del monte al verlo echó mano... tenía una puntería... el (guardia) tenía una pluma estilográfica en el bolsillo; tres tiros pegó, y de tres tiros deshizo la pluma. Entonces ya dieron en seguirlo. Los vecinos de Tresviso salieron también detrás de él. Llamó de aquí la Guardia Civil. (Como) son gente que no conoce el terreno, (lo alcanzaron y) lo acribillaron a tiros. Le mataron para Tielve. No sé a donde bajarían (a enterrar) a Palomo.» (Miguel Sánchez Bulnes)[13]
En efecto, el maquis salió huyendo pero su desconocimiento de la zona hizo posible que el día 14 lo liquidasen: «fue capturado y muerto en TIELVE 20 horas hoy... por fuerzas SOTRES el bandolero José Pomares Ruiz que se supone autor de la muerte guardia destacamento Beges.»[14] La Guardia Civil todavía desconocía su verdadero nombre, José Palomo Santa María.

1.2 El maquis de Río Chico y los que pasaron a Asturias.
En estos momentos quedaban dos grupos: uno que se había desplazado por el norte de Palencia; y otro que cruzó el desfiladero de la Hermida, posiblemente, provenía de Peña Rubia. El día 17 ambos grupos fueron localizados, y se dispusieron sendos operativos para su persecución. Un vecino de Tresviso dio conocimiento a la Guardia Civil de la presencia del segundo grupo, localizado en los puertos de la Llama, entre Bejes y Tresviso.
«Jefe Sector POTES a Jefes Cdas. GIJON y SANTANDER.
Tres horas madrugada hoy comunica que ultimas horas noche fueron vistos bandoleros inmediaciones pueblo PANES, fuerzas BEJES se encontraban... siguen pista con paisanos. Se mandaron fuerzas direccion BEJES cortarles paso por NACIMIENTO. Otras patrullas caminan URDON, TRESVISO, POTES... y demás destacamentos SANTANDER asi como las de PANES regresaron 10. horas a sus bases. Salgo localizarlos con fuerzas de .... y ARENAS DE CARRENA y CAMARMENA me enlazaron con las de SOTRES.»[15] (SIC)

Por la tarde, tras un intenso rastreo de la Guardia Civil, que contó con la colaboración de Vecinos de ambos pueblos, dieron con un maquis.
«Resulta que ese bajó por Robledo, por el sendero de Retuertas. Yo tenía allí una vaca o dos. Estaba allí cuando bajó corriendo. Llegó hasta el “Canto” y como por allí no podía, siguió por el sendero de la Cuestacova, bajó hasta el río. Allí entre los dos río el Río Chico y el que baja de Sobra, allí fue donde lo acribillaron. Decían que si era hijo de la Rineria de Potes, que estaba para Francia.» (Antoliano Campo Campo)

Según lo que cuentan algunos comunicantes, el guerrillero al verse cercado quiso entregarse, sin embargo, no tuvo opción. Por el contrario, el parte de aquel día reflejaba el suceso de otra manera:
«Comandante Jefe Sector limite con SANTANDER comunica que sobre 20 horas hoy con fuerzas ambas Cdas. capturose muerto en lucha en ROBLEDO TRESVISO esta provincia indicada un bandolero de la partida procedente de Francia, ocupandosele una metralleta y una pistola.»[16] (SIC)

Los restos de este guerrillero reposaron en «Campo Santo», pero previamente, originaron una fuerte disputa que terminaría meses mas tarde con el cambio de destino del párroco:
«Otro que mataron en la parte de Tresvio, en Río Chico, que le llamaban. No querían enterrarle. Le enterraron porque el cura dijo, creo que era al Cabo de la guardia Civil: -«Puede ser hijo de tan buena madre como es usted o como soy yo. Las ideas que tenga él, usted o yo, esas, son por parte. Puede ser cristiano como el que más». Allá entró en el cementerio (de Bejes).» (Valeriana Alles Rey)

No hemos podido confirmar que este hombre formara parte del grupo, al que nos referimos primero, empero todo parece indicar que así fuera. Tras esta caída, la Guardia Civil perdió la pista del grupo. Por un documento del Archivo del PCE, fechado en 1948 supimos de su destino: “Más tarde adquirimos noticias de que tres fueron recogidos también por una guerrilla en Asturias”[17]. Entre los que eludieron el acoso estaban Julio Fraile, al que Aguado apoda «Mediometro», que actuaba de subalterno de Gabriel junto con José Palomo.

1.3 Los que se unieron a la Brigada Machado
Los partes captados por la radio del PCE instalada en Francia se interrumpen el día 18[18]. En ese último parte se da la noticia que habían sido vistos un grupo de guerrilleros, el día 17 en Redondo, pueblo de comarca palentina de la Pernía. La siguiente comunicación captada está fechada el 27 de marzo, con lo cual hay 10 días de los que no se conservan informes de la Guardia Civil. Este vacío los suplimos con el testimonio de José Marcos Campillo Campo[19], guerrillero de la Brigada Machado, que actuaba por occidente de Cantabria. Quién, con su primo Gildo, recogió a 4 supervivientes de este grupo:
«Cuando vinieron al Escudo, ellos me decían que eran 48, y cuando se terminó la gasolina se habían dividido en 7 por grupo. Mataron a muchos y otros se entregaron. En fin, este grupo se salvó. Pasó por la provincia de Palencia, y estando escondidos en una cueva, a la tarde llovía y hacía mal tiempo. Al oscurecer estaban los Guardias por allí, salieron y empezaron a tiros. Echaron a correr, también (ellos) pegaron tiros pero con las metralletas no se puede tirar muy lejos, por eso yo nunca quise metralletas. Uno traía fusil ametrallador que les cascaba bien: -«Salimos corriendo y uno se despistó, no sabemos por donde quedó -ellos no atacaron porque las metralletas no llegan muy lejos y porque eran una banda de ellos, (los guardias)-. Había tanto bosque y unos escobales que levantan más que yo de altura...» Continuaron viaje, pasaron por Polaciones. Allí, dijeron, que se habían encontrado con un señor por un camino y les dio comida. Entonces, llegaron al Puente de Castro, y ellos (los guardias) sabían que algunos se habían escapado, en todos los puentes se ponían. Ellos llevaban la dirección de la línea de alta tensión, que viene desde Asturias a Bilbao, llevaban mapas pero se orientaban por eso. En Castro (los guardias) estaban en el puente y anduvieron a tiros. De los 6 (maquis que quedaban), a uno le mataron. Quintiliano y Madriles, marcharon por un sitio, otros dos por otro, y otro solo, que era el que llevaba el fusil ametrallador. Él del fusil, en Cabañes entró en una casa, coincidió que eran de izquierdas, y le dieron de cenar. Lo de aquella casa se corrió y fuimos nosotros allí, le dijeron por donde tenía que ir. Encima de Cabañes hay una roca; por una parte de la roca es terreno llano, por la parte de Bejes; pero por la otra es roca, y hay que andar menos kilómetros. La dirección que llevó fue la del Pico Llosa; en vez de tirar por la derecha, tiró por la izquierda. Como no conocía, por la noche empezó a subir por una roca, hasta que llegó a un sitio del que se despeñó y se mató. Hay uno aquí, en Santander, que fue el que encontró el cadáver, andaba buscando las cabras, en un hoyo entre las rocas vio una cosa, y era él.»

Esto ocurría el 27 de marzo a la 1 de la madrugada. Gonzalo de Miguel, casualmente viajaba esa mañana en la línea de autobús que pasa justo al lado de donde se sucedieron los tiroteos:
«Me recuerdo, un día que venía de casa, en un permiso que había ido yo allí (a Tama), y en Castro, en un Molino que hay según sales del desfiladero de la Hermida, a mano derecha había dos molinos, pues en el primero, mataron a tres o cuatro (maquis). Bajaba yo en el coche de línea, y estaba allí el que fue Capitán General de la Guardia Civil, uno pequeñito... Camilo Alonso Vega, con la pistola en mano. Me acuerdo que paró el chofer allí: -«¡Arranque usted!». Desde el mismo coche vimos los bultos, que estaban tapados con mantas, en un campo que había allí.» [20]

Especificar el número de guerrilleros que componían la Brigada y cada uno de los grupos es difícil; más adelante nos detendremos en analizar este punto. Sin embargo, podemos establecer que los caídos en Castro fueron dos[21]. La suerte de los cuatro supervivientes, sólo la podemos conocer a través del relato que nos hizo Campillo:
«Nosotros estábamos en la Marina, que le llamábamos de Colombres para allá. Estábamos Daniel, Santiago, Gildo y yo. Un día estábamos en una casa que íbamos a buscar comida, y (nos enteramos que) uno que tenía las cabras en un sitio que se llama Valdediezma, en una cueva se encontró con dos, que salían a ver si tenía comida. Ellos no llevaban nada, más que un paquete de cigarrillos, le preguntaron que por donde se iba a Cabrales. Ellos se guiaban por la línea de alta tensión, aunque traían mapas. Querían llegar a Asturias. óA donde? No lo sabían, el sitio fijo lo tendría el jefe. Este muchacho que era de izquierdas, fue a mi casa y dijo que había encontrado a dos, y que les había dicho por donde si iba a Cabrales. Un hermano mío vino a la casa donde estábamos, y dice: -«Claudio se ha encontrado a dos en la Praucotera, y les ha preguntado por donde se iba para Cabrales.» Esa noche se perdieron. Cogimos comida y nos fuimos a dos montañas con los prismáticos, que una parte da para Asturias y la otra para Santander, que por la parte de allá quien no conoce no la pasa. Estuvo uno en el cueto de los Tombos y el otro en cueto de la Cerralosa, a 4 ó 5 Kilómetros. Pero en vez de dirigirse por la dirección que les indicaron, se fueron al revés.»

Tras dos días de búsqueda, y de escapar a varios encontronazos con la Guardia Civil que también se empeñaban en hallarlos dieron con los primeros Maquis:
«Al día siguiente volvimos a subir arriba, a ver si se habían perdido y pasaban por alguna parte, porque es una cordillera que él que no la conoce de noche no la pasa. Y de día hay que conocerla, hay algunos sitios que ni las cabras pueden entrar. No vimos nada, y volvimos a la casa. En eso viene uno de mis hermanos y dice: -«Eliseo se ha encontrado con dos en la fuente de la Concha de las Quemás -una casa que hay yendo para Sotres-». Al cruzar el camino, como estaba oscuro se dieron de frente uno contra el otro y como él sabía que yo los estaba buscando, les dijo: -«Oye, tengo dos primos que os andan por ahí buscando. Esconderos ahí que yo voy a avisar a la familia de que estáis por aquí.» Vino mi hermano a casa: -«Vais a buscarlos y los traéis a la Collada Cima. Les lleváis comida para que coman y allí vamos nosotros.» Volvieron para allá y ya no estaban en el mismo sitio, empezaron a silbar suave y ya se presentaron. Nosotros no habíamos cenado, cenamos y arrancamos para allá. Cuando llegamos estaban cenando. La emoción, se abrazaron a nosotros. No se me olvida que el Guerrero estaba abrazado y llorando. Me dio una pena de aquel hombre. En la gabardina me habían dado 16 tiros y ninguno me había tocado, la cogió Guerrero y dijo: -«El que la lleve, a ese, no le matan, y además, yo ya no me separo de Campillo.» Terminamos de cenar y marchamos para Sobra, para el bosque, para las montañas que como era el mes de abril todavía no hay ganado. Fuimos al puerto de la Llama en Bejes, porque nos contaron que había otros tres, que no sabían lo de “el del fusil”. En unas montañas, en el monte los Negros, ellos empezaron a llamarlos, quienes eran, donde habían estado, para que no desconfiaran. No había Guardia Civil. Pero no apareció nadie.

Marchamos para Liébana, estuvimos allí en un garaje dos días o así, poco tiempo. Yo no quedé conforme y les digo: -«Hay que buscarlos. Por si se encuentran como os encontrasteis vosotros.» Volvimos y al pasar por el puerto de la Llama, en una cabaña nos encontramos con ellos. Los primeros eran Guerrero y Madriles. Los otros eran el Chino y el Asturiano, que se habían encontrado con una pastora de Bejes en el bosque. Por el día se metían en el bosque, que no venía nadie y por la noche al pajar. Nos juntamos y fuimos para Liébana, a esperar a los otros que faltaban. Que no aparecieron más. Faltaba uno y de ese no se sabía lo que había pasado, hasta que se descubrió que lo habían encontrado despeñado en una roca en Cabañes. Así fue el encuentro con ellos.»


2. RECAPITULEMOS

Quizá sea el momento de hacer algunas cuentas y conjeturas. Habría que empezar, intentando descifrar el número total de componentes de la Brigada Pasionaria. El dato más verificable es el de encarcelados; en el archivo de la Prisión Provincial de Santander constan 27 personas como miembros de dicha Brigada, de los cuales se posee la fecha de ingreso y la de su traslado o fusilamiento. Tenemos información para aceptar que al menos 7 maquis consiguieron escapar de los servicios de la Guardia Civil, tres recogidos por una guerrilla en Asturias y los 4 que se unieron a la Brigada Machado. Y por último, nos quedaría por determinar el número de muertos que se produjeron en los enfrentamientos. Los datos más oficiales a los que nos podemos referir son los ofrecidos en la «Relación de los servicios más destacados de bandolerismo realizados por la fuerza del Cuerpo[22]»:
“Comandancia de Santander: El día 2 y sucesivos del mes de marzo la fuerza del cuerpos sostuvo varios encuentros con una numerosa partida de hombres armados procedentes de Francia. Se consiguió la captura de 33 de ellos entre los que figuran 6 muertos y 4 heridos, sin bajas por parte de la fuerza ocupándoseles abundantes armas y explosivos.»
Aceptando estos datos, el número total de guerrilleros de la Brigada ascendería a 40. Sin embargo, unas páginas más adelante nos dan unas cifras diferentes: «después de lograrse la captura de 26 individuos y haberles ocasionado cinco muertos. Entre los elementos dispersos, dos de ellos hicieron aparición en término de Tresvisos...» (SIC), que como ya referimos «lograron darles muerte». Por lo cual, sería necesario hacer un recuento lo mas detallado posible, para establecer el monto total.

En los encuentros del día 3 de marzo, el número de muertos fue de tres guerrilleros[23]. Con José Palomo y el que cayó en Río Chico, ya son cinco. Los dos caídos en el molino de Castro, siete. Y por último, el que se despeño por encima del pueblo de Cabañes, ocho. Por lo tanto, podemos decir que los miembros de la Brigada Pasionaria, al menos, debieron ser 42. Y si aceptamos que cada grupo estuvo compuesto por siete guerrilleros, como afirmaba José Marcos Campillo, al abandonar los camiones al pie del escudo, la Brigada se debió dividir en 6 grupos. Esta misma conclusión se puede sacar de una comunicación transmitida por el PCE desde Asturias a Francia[24], en la que se cita la existencia de 5 grupos, numerándolos del 1º al 6º. En esta relación faltaría el 2º grupo. Si sumamos el total de maquis de estos grupos, nos faltaría 7 para llegar a los 42 que hemos aceptado como número mínimo. óPor qué se omitió la relación de este grupo? Quizá, por no llamar la atención de la Guardia Civil sobre ellos, en caso de que fuera captado el mensaje. Como un primer balance de esta incursión, por cierto bastante explícito, podemos ofrecer las siguiente cifras:


BRIGADA PASIONARIA
Nº Guerrilleros


Encarcelados............................. 27

Muertos..................................... 8

No localizados por G.C. ............7

Total ........................................42


3. EPÍLOGO DE LA BRIGADA PASIONARIA

Cuando por fin, la Agrupación Guerrillera de Santander tuvo noticias de la existencia de la Brigada Pasionaria y de la presencia en la Casa Salud Valdecilla de su Jefe, tomó cartas en el asunto. Envió a Inocencio Aja, responsable de la Brigada Malumbres, a explorar las zonas más próximas al Escudo, por si todavía podían localizar a alguno de los maquis supervivientes. La operación no deparó ningún resultado positivo, ya que los que no habían sido detenidos ni muertos, en esos momentos estaban muy alejados de allí. Gabriel estaba herido por cinco disparos,«tres en los brazos y dos en las piernas, no grave». Otros tres guerrilleros permanecían con él en el Hospital. Es curioso destacar la poca vigilancia que se estableció sobre ellos, lo que permitió que miembros de la agrupación establecieran contacto e, inmediatamente, valoraran la posibilidad de liberar a Gabriel.
«A Gabriel le hirieron en un encuentro con la Guardia Civil, cuando pasaba por el Escudo. Le hirieron a él y a otro, y los bajaron a Valdecilla. Entonces el Partido establece contacto con él. Pero la persona que va a donde él, le anima y le dice: -«¡Oye mira!, aquí tienes posibilidad de salir. La tapia está muy baja. Aquí te ponemos un coche para marcharte.» Y él ni dice que sí, ni que no. El día llega, no hay nada que hacer. Se piensa, que este hombre, al no conocer al individuo, desconfía. Entonces va a verle uno que había estado en Francia en la Guerrilla, le dijo: -«Que somos muchos y buenos, no te preocupes.» Surge el problema con otro preso que estaba herido, que también quiere marcharse. En ese intervalo de tiempo, le suben a la provincial.» (Miguel Velasco[25])

Efectivamente, el 30 de abril, el mismo día que Gabriel era trasladado a la Prisión Provincial, la radio, que el PCE tenía instalada en Asturias, transmitió la posibilidad de su liberación. Quince días después tuvo que dar las necesarias explicaciones del suceso:
«G. se negó a salir del hospital alegando que al elegirle los otros podían reaccionar mal y cantar todo lo que sabían. Estaba preparada su salida para el 28 de abril. Le comunico nuestra decisión de sacarlo. A los otro hay cosas raras; los tratan muy bien, los vistan gobernadores militar y civil, furibundos falangistas y les permiten vista de la familia. Es claro que quieren sacar algún jugo politico al asunto. (3) habló en persona con G. Comunicarle hora fuga. Pasó aviso X. Que le recuerdo su responsabilidad y cumpla decisión salida. Con el grupo de Palomo aún no tenemos contacto. (3) de un lado y (45) de otro tiene tarea de acelerar busca.»[26] (SIC)

El resultado de ambas operaciones fue desalentador. Según avanzaba 1946, cada vez quedaba más claro que las potencias aliadas no iban a intervenir. El régimen franquista se sentía fuerte, los juicios por delitos políticos regresan a los tribunales militares y las penas volvieron a endurecerse. Para entonces, el PCE había desarrollado una organización fuerte dentro de las cárceles. La falta de funcionarios suficientemente cualificados, les permitió acceder a las oficinas, al botiquín, a la vigilancia de los paquetes, etc. Consiguieron mantener comunicaciones entre las cárceles por medio de los presos en tránsito. Gracias a este control, en vísperas de que comenzase el juicio contra la Brigada Pasionaria, se organizó una entrevista entre Rafael Crespo, que en ese momento era responsable del Partido en la cárcel, y Quintiliano Guerrero, superviviente de la Brigada.
«El Guerrero vino un día allí, porque me lo dijo Crespo que habló con él en la visita. No sé quien le trajo hasta allí. La entrevista era para la coordinación, pero nosotros cómo les íbamos a dar órdenes desde allí».[27] (Honorato Gómez Iglesias)

Sin descartar que se planteara este tema, según nos narra Miguel Velasco, el motivo estuvo relacionado con el juicio. Se pretendía contratar un abogado para la defensa de los maquis. Miguel estaba destinado en las oficinas, debido a la baja cualificación de los carceleros. Desde su puesto puso en marcha los mecanismos para organizar la visita.
«Que yo conozca, (el Partido) sólo recibimos dinero de la guerrilla una vez, para el juicio. Porque iban a juzgar a los que habían pasado de Francia por el Escudo. Y al efecto de pagar un abogado, se hizo bajar un dinero. Y ese dinero lo teníamos nosotros. Y como no se pudo pagar al abogado, se empleó parte para ayudar a las familias de gente que estuvo presa... Cuando el dinero, Guerrero vino a la cárcel. A los de Liébana se les plantea la posibilidad de mandar dinero, para pagar un abogado. En la entrevista de la cárcel se queda en eso.»[28]

El consejo de guerra se celebró el 16 de febrero de 1948. No se autorizó que la defensa corriera a cargo de un abogado civil, poniendo en evidencia las escasas garantías procesales. Como se temía, las sentencias fueron duras: cinco fusilados[29] y penas que oscilaban entre los 12 y los 30 años de cárcel.
«Fueron juzgados y condenados de una forma alevosa. Señalado el consejo a las 10 de la mañana, y en vista del numeroso público que habría presente, lo postergaron para otro días alegando un pretexto imaginario, celebrándose ese mismo día por la tarde, sin previo aviso y con la ausencia de público...»[30]


4. LAS VALORACIONES

Entre algunos integrantes de la Agrupación Guerrillera, la caída de la Brigada Pasionaria, generó dudas sobre la manera en que se había realizado la incursión. El testimonio de Martín Santos[31] nos sirve para plantear estas dudas.
«Venían con una experiencia de Francia, casi todos habían estado en la Resistencia. Pero no supieron comprender, que la resistencia allí era una cosa y aquí la otra. Allí el pueblo los protegía, los ayudaba, mientras aquí era todo lo contrario. Unos porque no estaban con nosotros y otros, que en realidad estarían con nosotros, porque tenían miedo. No tenías ayuda de ninguna clase.»

«Cuando Bedia y el Rubio me decían que estaban en contacto con Francia: -«Explicarme a ver, ópor qué esta gente ha venido hasta el Escudo de la forma que ha venido y se han dejado matar como se han dejado matar? Si tenéis contacto con Francia, ópor qué no os han avisado y hubiéramos salido a buscarlos?»

«No se fiaban de nadie, pero venían con la orden de en caso de verse sorprendidos, debería entregarse sin resistencia. Y es en lo que yo siempre me he matado, óentonces, a qué hostias los mandan aquí? Armados hasta los dientes como venían, óa qué hostias los han mandado, sino tenían que hacer resistencia?»

La estrategia general del «Movimiento Guerrillero» fue elaborada desde Francia, quedando a cargo del «Mando Guerrillero, órgano supremo de toda la organización armada»[32], la dirección de las diferentes agrupaciones. Los responsables de la Agrupación Guerrillera de Santander conocían, solamente, aquellas órdenes de su incumbencia.

No tenemos conocimiento que se destinara ni un sólo grupo para reforzar la Agrupación Guerrillera de Santander. Lo que nos viene a reafirmar que en el desarrollo de la Agrupación, los maquis tuvieron un escaso peso. El interés del Mando guerrillero y del Partido en el exilio estaba centrado en la creación del Ejército del Norte, en el que se debería integrar la Agrupación Guerrillera de Santander. El comité regional del PCE incluía a Asturias, León y Santander, y su sede estaba en Asturias; por lo que consideramos, que el Estado Mayor de este ejército también se ubicaría allí, donde la organización del Partido estaba más implantada. De hecho, ya se habían destinado con anterioridad cuadros políticos para ir preparando el terreno. En septiembre de 1945, el Grupo «Asturias I» compuesto por unos siete guerrilleros, cruzaron la frontera y, una vez alcanzado su objetivo, comenzaron a actuar. Los cuarenta y dos miembros de la Brigada Pasionaria tenía la misión de reforzar este proyecto, que de haber conseguido llegar a su destino, sin duda, hubiera significado un fuerte revulsivo a la lucha armada en la región.
[1] Heine, H. (1983): La oposición política al Franquismo. Ed. Critica. Barcelona. (Pág. 427)
[2] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 22. Caja 105 carpeta 2/8 (30/6/­1945). (Pág.9)
[3] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 28 Jac. 46 (págs.34-45). Informe de la Delegación (6/2/1946): Situación del trabajo guerrillero.
[4] Aguado, F. (1975): El Maquis en Espa½a. Ed. San Martín. Madrid. (Pág.648)
[5] Pueblo del Norte de Burgos cercano al Puerto del Escudo .
[6] Entrevista realizada el 2 de marzo de 1995.
[7] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 27 (Pág..2). El balneario a que se hace referencia está ubicado a pocos metros de Corconte.(Cantabria), al pie del Puerto del Escudo.
[8] Aguado, F. (1975). (Pág..649)
[9] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 27 (Pág..2)
[10] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Caja 105 Carpeta 3/2. Relación de servicios más destacados de Bandolerismo realizados por la fuerza del Cuerpo. (23/07/1957). (Pág.. 28)
[11] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 27 (Pág..3)
[12] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 27 (Pág..4). Parte radiado por el Jefe de la comandancia de Santander a los Generales de las zonas de Zaragoza, Valladolid, Bilbao, y al Director General en Madrid, (13/3/1946.)
[13] Entrevista realizada el 29 de diciembre de 1996.
[14] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 27 (Pág..4)
[15] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 27 (Pág..5)

[16] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 27 (Pág..5)
[17] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 49. «Sobre lo que el partido me pidió con interés» (7/1/1948) (Pág..1)
[18] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 22 Caja 105 carpeta 2/8 (30/6/­1945). (Pág..9)
[19] Entrevista realizada los días 11 y 12 de julio de 1995.
[20] Entrevista realizada el 8 de mayo de 1995.
[21] Archivo PCE. Sección Partes Guardia Civil. Jac. 551.
[22] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Caja 105 Carpeta 3/2. Relación de servicios más destacados de Bandolerismo realizados por la fuerza del Cuerpo (23/07/1957). (Pág..11 y 28)
[23] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Caja 105 Carpeta 3/2. Relación de servicios más destacados de Bandolerismo realizados por la fuerza del Cuerpo (23/07/1957). (Pág.. 29)
[24] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 28. (14 /6/1946)
[25] Entrevista realizada el 30 de octubre de 1995. Miguel, por aquel entonces, fue miembro varias veces de la ejecutiva del PCE en Santander. A consecuencia de lo cual paso por prisión.
[26] Archivo PCE. Sección Movimiento Guerri­llero. Doc. 28. (19/5/1946).

[27] Entrevista realizada el 10 de febrero de 1996.
[28] Entrevista realizada el 30 de octubre de 1995.
[29] Los fusilados fueron: Gabriel Pérez Díaz, Jerónimo Argumosa, Feliciano Santa María García, Juan Rivero Sánchez y Francisco Rodríguez Chaves.
[30] Archivo PCE. Sección represión cárceles. Informe Uriarte. Jac.189. (Pág. 5)
[31] Entrevista realizada los días 4 de abril y 15 de noviembre de 1995. Martín fue uno de los responsables de la Agrupación Guerrillera de Santander, al ser identificado por la policía «saltó al monte», organizando la Brigada Cristino Gracia en la primavera de 1946.
[32] AA. VV. (1990): El movimiento guerrillero en los a½os cuarenta. FIM. Madrid. (Pág.. 12)

1 comentario:

Unknown dijo...

Yo tengo constancia de al menos dos muertos enterrados en una fosa común fuera del cementerio de San Miguel de Aguayo, dónde hubo varias detenciones y entre ellas varios heridos, uno con las dos piernas rotas el que pudiera ser Gabriel